Ciudad de México, diciembre 13.- México no se
convertirá en un tercer país seguro ante la posible ola de migrantes deportados de Estados
Unidos, una vez que Donald Trump tome posesión como presidente, el 20
de enero de 2025, dijo este jueves la titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), Rosa Icela Rodríguez.
En distintas ocasiones, el Gobierno mexicano ha dicho que
se hará cargo de los connacionales que sean repatriados, pero no de los
migrantes de otras nacionalidades, pues deberán primero realizar el proceso de
asilo y esperar a que se resuelva la solicitud.
El pasado 3 de diciembre, la presidenta de México, Claudia
Sheinbaum, aseguró que su Gobierno se estaba preparando para recibir a miles
de mexicanos que viven en Estados Unidos en caso de que Trump
concrete su intención de realizar deportaciones masivas.
Este jueves, en reunión de trabajo con los integrantes de
distintos partidos de la Comisión de Gobernación del Senado, Rodríguez
Velázquez remarcó que el Gobierno mexicano ya cuenta con una estrategia de
recepción ante la inminente repatriación de mexicanos en Estados Unidos.
Ante la inminente repatriación de mexicanos que hoy
viven, trabajan, estudian y que están con su familia o con amigos en Estados
Unidos, el Gobierno de México cuenta con una estrategia de recepción de
connacionales para garantizar sus derechos humanos, brindarles apoyo y opciones
de desarrollo a su llegada”, aseguró Rodríguez.
La funcionaria agregó el Gobierno mexicano “hará todo lo
posible y más por mantener siempre un diálogo con las autoridades de Estados
Unidos”, como se ha hecho en anteriores administraciones, y especialmente en la
administración de Trump.
“Ya hemos llevado a cabo muchos acuerdos, y uno de los
acuerdos más importantes fue el Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC)
y vamos a seguir la misma ruta con los negociadores, que son expertos
precisamente en estos temas, y encabezados por la Secretaría de Relaciones
Exteriores(SRE, Cancillería)”, señaló.
Rodríguez Velázquez aseguró que la dependencia a su cargo
mantendrá el diálogo y la construcción de acuerdos, y aunque se pueden tener
diferencias, siempre habrá apertura para lograr el bienestar que merecen las
familias mexicanas.
“Les dijimos a los senadores que los mexicanos en el
exterior no están solos, donde quiera que se encuentren, cuentan con el
respaldo y la protección del Gobierno de México”, apuntó.
Hace una semana, el canciller mexicano Juan Ramón de la
Fuente, dijo que el Gobierno de México preparaba un plan intersecretarial ante
la posible deportación masiva de migrantes mexicanos desde Estados Unidos.
El pasado 26 de noviembre, Tom Homan, considerado el
‘zar de la frontera’ del próximo presidente estadounidense, aseguró que ya
planean las deportaciones masivas para que empiecen el 20 de enero.
Organizaciones en defensa de los derechos humanos y
activistas en EE.UU. han rechazado los planes de deportación masiva de Trump,
al advertir de repercusiones humanitarias y un impacto negativo en la economía
del país norteamericano.
Una acción de esta magnitud podría provocar una caída del
producto interior bruto (PIB) anual de entre el 4.2 y el 6.8 por ciento, lo que
equivale a pérdidas de entre 1.1 y 1.7 billones de dólares anuales, según un
informe de la organización American Immigration Coalition. (López Dóriga
Digital)
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