
La economía estadounidense aceleró su crecimiento a 3.4 por
ciento en el tercer trimestre a tasa trimestral, por arriba del 3.2 por ciento
estimado por los analistas, impulsada principalmente por la inversión y el
consumo privado.
Los analistas destacaron que buena parte del gasto en
inversión está relacionada con el auge en infraestructura para inteligencia
artificial, lo que ha beneficiado a México, que se ha consolidado como uno de
los proveedores de manufactura tecnológica.
De acuerdo con la estimación de la Oficina de Análisis
Económico (BEA), el avance del Producto Interno Bruto (PIB) fue el más elevado
en cuatro trimestres, y mostró un repunte de la inversión de 19.4 por ciento,
que aportó 3.3 puntos porcentuales al crecimiento, y fue su mayor avance desde
el segundo trimestre de 2025.
El gasto de los hogares ligó dos trimestres con avances
anuales de 3.8 por ciento y aportó 2.5 puntos al crecimiento, respaldado
principalmente por el consumo de servicios, que aportó 1.8 puntos al PIB.
“El dinamismo de la inversión privada se debió en gran
medida a otro gran aumento en la inversión en equipos de infraestructura
tecnológica, relacionados con el desarrollo de la inteligencia artificial (IA),
mientras que la inversión en software también registró otro incremento
significativo”, indicó Ariane Curtis, economista sénior para Norteamérica de
Capital Economics.
La economía de Estados Unidos aceleró su crecimiento durante
el tercer trimestre, impulsada por la inversión y el consumo privado.
James Knightley, economista de ING, señaló que, si bien la
inversión empresarial se disparó, liderada por la actividad tecnológica, dado
que muchos insumos se importaron, el comercio neto compensó por completo la
contribución de la inversión de capital.
“El fuerte gasto de los consumidores y las inversiones se ve
frenado por el aumento vertiginoso de las importaciones tecnológicas”, apuntó.
Según las cifras, el comercio exterior neto restó 3.3 puntos porcentuales al
crecimiento económico, como resultado de una contracción de 5.7 por ciento en
las exportaciones combinada con un salto de 19.7 por ciento en las
importaciones.
La actividad tecnológica, dado que muchos insumos se
importaron, el comercio neto compensó por completo la contribución de la
inversión de capital.
“El fuerte gasto de los consumidores y las inversiones se ve
frenado por el aumento vertiginoso de las importaciones tecnológicas”, apuntó.
Según las cifras, el comercio exterior neto restó 3.3 puntos porcentuales al
crecimiento económico, como resultado de una contracción de 5.7 por ciento en
las exportaciones combinada con un salto de 19.7 por ciento en las
importaciones.
Impulso a México
Andrés Abadía, economista en jefe de Pantheon Macroeconomics,
resaltó que el principal impulso vino de la inversión tecnológica: el
desembolso en equipo aumentó 20.9 por ciento, y casi dos tercios de ese
dinamismo se explicaron por el gasto en computadoras y equipo relacionado, que
se disparó 66.7 por ciento.
Estimó que el crecimiento de Estados Unidos, liderado por la
infraestructura en IA, debería favorecer la demanda de exportaciones mexicanas,
particularmente en manufacturas, componentes industriales y bienes de uso
intermedio. “Buena parte del auge de inversión de EU está concentrada en
tecnología e inteligencia artificial, sectores con un elevado contenido
importado.
México podría beneficiarse de una mayor demanda de
componentes y equipos, pero la magnitud dependerá de su participación en esas
cadenas de suministro y de la evolución de las relaciones comerciales”, indicó.
Datos apuntan a alza de tasas
Para los analistas, las cifras económicas fortalecen la
expectativa de ajustes al alza en la tasa de interés por parte de la Reserva
Federal.
“Tras el mantenimiento sin cambios de los tipos de interés
por parte de la Reserva Federal en la reunión anterior, creemos que la
combinación actual de un crecimiento económico sólido y una inflación aún
elevada contribuye a reforzar las expectativas del mercado de otro aumento de
los tipos de interés en diciembre”, dijo Brock Weimer, estratega en Edward
Jones.
Analistas de ING señalaron que es probable que la Fed
concluya que aún tiene trabajo por hacer para controlar las presiones
inflacionarias, lo que los lleva a prever una subida de 25 puntos en la reunión
de diciembre.
“Si la actividad, el consumo y la inversión continúan
creciendo tan rápido como lo hicieron el trimestre pasado, es difícil prever
que las presiones inflacionarias generadas internamente se alivien
significativamente, particularmente en el contexto de un impulso inflacionario
impulsado por la energía”, apuntó por su parte Ariane Curtis, economista de
Capital Economics.
Felipe Barragán, estratega en Pepperstone, indicó que si la
inflación no cede al objetivo del 2 por ciento en los próximos meses, crece la
probabilidad de un alza de tasas en diciembre, lo que prolongaría la presión
sobre los bonos de largo plazo y mantendría elevado al dólar.








