
Ciudad de México, junio 19.- El próximo 1 de julio será la
fecha en la que México, Estados Unidos y Canadá definirán la ruta que seguirá
el T-MEC, incluyendo alternativas que van desde extender automáticamente su
vigencia por 16 años hasta un esquema de revisiones periódicas por diez años.
Al concluir la segunda ronda de conversaciones con
autoridades estadounidenses en Washington, el secretario de Economía, Marcelo
Ebrard, explicó que la reunión prevista para el 1 de julio no representa el
final del proceso de revisión del T-MEC, sino el punto de partida para acordar
el mecanismo que seguirán los tres países durante esta etapa.
“El 1 de julio es la fecha prácticamente para marcar el
inicio de la revisión formal del tratado”, afirmó en un mensaje difundido desde
la capital estadounidense.
Ebrard detalló que ese día se llevará a cabo una reunión
virtual entre representantes de México, Estados Unidos y Canadá, en la que cada
país presentará su postura respecto al futuro del acuerdo comercial que rige el
intercambio de bienes y servicios en la región.
El secretario indicó que el tratado contempla diversos
escenarios para garantizar su continuidad, por lo que la discusión entre los
tres socios comerciales se centrará en determinar cuál de ellos será adoptado.
“Se puede extender automáticamente 16 años o puede
mantenerse 10 años con revisiones periódicas. Hay diferentes alternativas
previstas. Vamos a ver ese día cuál de ellas formamos entre los tres países”,
explicó el funcionario.
En un comunicado conjunto, la Representación Comercial de EU
(USTR) y la Secretaría de Economía revelaron que los equipos negociadores
avanzaron en las discusiones sobre reglas de origen para determinados productos
industriales y seguridad económica, además de iniciar conversaciones
conceptuales en materia agrícola, laboral y ambiental. También abordaron
asuntos relacionados con el comercio de acero, aluminio y automóviles.
Las dos delegaciones señalaron que las negociaciones están
enfocadas en asegurar que el tratado continúe beneficiando a las economías de
Estados Unidos y México y que sus ventajas recaigan principalmente en los
socios de Norteamérica.
Asimismo, ambos gobiernos acordaron respaldar la creación de
un comité para revisar la implementación del Capítulo 12 del T-MEC, relativo a
anexos sectoriales, con el objetivo de fortalecer la compatibilidad regulatoria
entre los países.
Lista de pendientes del T-MEC
Para Emilio Arteaga, socio de Comercio Exterior de Vázquez
Tercero & Zepeda, “el 1 de julio va a ser el día en que EU va a anunciar
públicamente y formalmente en este contexto del T-MEC que se necesitan hacer
revisiones al tratado”, explicó.
El especialista señaló que Washington ya tiene identificados
diversos temas que buscará modificar para respaldar una eventual extensión del
acuerdo, entre ellos las reglas de origen, los mecanismos de revisión de
inversiones vinculadas con seguridad nacional y algunos aspectos del comercio
agrícola.
Por separado, Turenna Ramírez, socia especializada en
Comercio Exterior de Holland & Knight, consideró que uno de los principales
objetivos de México durante la revisión será intentar revertir o reducir los
aranceles de Trump que EU mantiene sobre sectores estratégicos como el acero,
aluminio y automotriz.
“México tendría que pugnar porque esto así sucediera al ser
socios comerciales en este tratado que es de tan altísima relevancia para los
tres países”, y afirmó que otro de los temas centrales será la discusión sobre
reglas de origen, particularmente en industrias como semiconductores y
automotriz, donde Washington busca elevar la integración productiva regional
para reducir la dependencia de proveedores asiáticos.
“El gran elefante blanco en la mesa sigue siendo China y
cómo se construye una región de América del Norte más sólida”, y agregó que la
revisión también pondrá bajo escrutinio asuntos relacionados con energía,
mecanismos laborales de respuesta rápida y certeza jurídica para la inversión
extranjera, factores que podrían influir en la posición negociadora de México.
A su juicio, el desafío para el gobierno mexicano será
equilibrar los aspectos técnicos y políticos de la negociación para evitar un
escenario en el que Estados Unidos decida no respaldar una extensión automática
de la vigencia del T-MEC.
“Esperemos que no llegue a ese punto, pero insisto en la
pericia del Gobierno mexicano, en la necesidad de que tanto la parte técnica
jurídica como la parte política sea abordada de forma muy cuidadosa”, concluyó.
(El Financiero)