Ciudad de México, diciembre 10.- América Latina se
enfrenta a riesgos derivados de la incertidumbre política que emana de Estados
Unidos; sin embargo, cuenta con una flexibilidad probada para gestionar el
volátil contexto global. Por ello, se asignó la perspectiva “neutral” para los
soberanos de la región para 2025, indicó Fitch Ratings.
Sostuvo que “las políticas comerciales y migratorias de
la administración entrante de (Donald) Trump son inciertas, pero
probablemente audaces, lo que supone un riesgo para la región”, aunque las
tensiones comerciales entre Estados Unidos y China podrían reforzar los
incentivos para el nearshoring en Latinoamérica.
Fitch añadió que el proteccionismo generalizado de
Estados Unidos podría limitar la tendencia del nearshoring hasta que disminuya
la incertidumbre. “El endurecimiento de las políticas migratorias
estadounidenses afectará a las economías que dependen en gran medida
de las remesas, aunque no está clara la viabilidad de las deportaciones a gran
escala u otras medidas”.
A través de un análisis estimó que el crecimiento de
América Latina será de 2.2 por ciento el siguiente año, desde el 1.8 por
ciento esperado para 2024. Esto será reflejo de un repunte en Argentina y una
amplia estabilidad en otros lugares.
La calificadora también precisó que la región experimentó
menos inestabilidad política en 2024 que en años anteriores, aunque persisten
los riesgos políticos que dificulten las perspectivas de reformas y ajustes
fiscales necesarios, o cambios en la Ley que resulten “perturbadoras”, lo que
podría sacudir el ánimo de los inversores, como la reforma al Poder
Judicial de México.
Además, Fitch indicó que las finanzas públicas seguirán
como un punto débil y limitan las posibilidades de aplicar políticas
anticíclicas en la región. Con esto, estimó una consolidación fiscal en la
mayoría de los países soberanos en 2025, pero inferior a la prevista por las
normas fiscales y los presupuestos.
En tanto, el descenso de los precios de las materias
primas y la volatilidad de las condiciones de financiación exterior podrían
plantear un reto a los bancos centrales de la región, en particular a los que
siguen luchando contra los persistentes problemas de inflación.
“Esperamos que actúen con prudencia (los bancos
centrales) para evitar una desviación de las expectativas de inflación. La
moderación de los desequilibrios externos, la solidez de los sistemas
bancarios, la solidez de las reservas de liquidez externa y, en algunos casos,
la flexibilidad de las monedas deberían respaldar su capacidad para absorber
las perturbaciones”. (El Financiero)
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